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jueves, 10 de enero de 2019

Las Virtudes de la caballería Medieval: Desmitificando el Pasado PARTE III


La narrativa tradicional ha vinculado al caballero con un compromiso ético, reflejo de un peculiar estilo de ser. Cabe preguntarse si no estaremos ante un simple "disfraz de formas, palabras y ceremonias que proporcionaban unos recursos gracias a los cuales las personas de noble origen podrían suavizar la crueldad de la vida". Sinceramente, creemos que no. El caballero anhela ascender en la pirámide social pero no acumulando riquezas sino merced al público reconocimiento de su valor y de sus hazañas. La persecución del Grial no la concibe como un divertimento ni como desordenada búsqueda de un objeto material. Es una vía de perfección interna para cuya consumación es necesario
Representación de una justa del siglo XIII
Codex Manesse, miniatura medieval.
fortaleza física suficiente y sobre todo la convicción de que la recompensa final será el resultado del acertado cumplimiento de unos deberes libremente asumidos. Además desprecia el dinero. Desligado de ataduras terrenas, utiliza el indispensable para su equipamiento. Si sobra lo gasta con larguesse. Tiene poco en común con el condottiero renacentista, de solapada brutalidad, que alquila sus  ervicios al mejor postor.

Fidelidad, arrojo, destreza, justicia, generosidad y orgullo genealógico. Tales son las virtudes que fundamentan la moral de la Caballería.

El valor cultural de la acción

Si los monasterios y cenobios fueron durante toda la Edad Media centro de recogimiento y trabajo intelectual, la Caballería con su irresistible inclinación hacia los viajes y la aventura simbolizada en la arquetípica estampa del caballero antepone el obligado contrapunto al binomio monje-contemplación, aportando el elemento de la acción como definitorio de toda una época donde las filosofías cristiana y guerrera eran difícilmente separables.

El caballero siente un profundo desdén por cualquier actividad que no sea el combate o el adiestramiento de las armas. La tantas veces frustrada aspiración política de reconquistar los Santos Lugares significará un importante estímulo para organizar escaramuzas y expediciones militares al frente de las cuales se ponían muy frecuentemente los grandes dignatarios e incluso los propios reyes En los tiempos de paz social -treguas de Dios- las justas y torneos cumplen con creces su papel de simulacros de la batalla, de entrenamiento y de juego-deporte militares. La participación en los mismos de caballeros procedentes de muy diferentes regiones, que acudían buscando la gloria y el favor de las féminas, sirvió para unificar su reglamentación y extender, además, los usos de la Caballería. Los desafíos también eran constantes y encubrían muchas veces viejas rivalidades. A pesar de su enorme popularidad, las turbulencias y excesos cometidos en los torneos, tan violentos que no cabía distinguirlos de un auténtico choque armado, determinaron su prohibición por la Iglesia en el Concilio de Clermont (1130). Nadie mejor que Huizinga para resumir la psicología del ánimo guerrero: "el trémulo salir del estrecho egoísmo a la excitación del peligro de la muerte, la honda emoción por la valentía del camarada, la alegría de la lealtad y la abnegación". Todavía hoy en día se explica a los cadetes de nuestras academias militares que el movimiento y la velocidad son los principales rasgos técnicos del Arma de Caballería, y la audacia y la disciplina su alma inmortal. Y es que el espíritu jinete no morirá jamás.

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SIGUE DESMITIFICANDO EL PASADO






jueves, 4 de octubre de 2018

La orden de “Los Monjes Negros”

La orden de Cluny o La orden de “Los Monjes Negros”


Las Órdenes más importantes durante la Plena Edad Media fueron, sin duda, la cluniacense y la cisterciense.

kvalita
En 11 de septiembre del año 911 el rey Guillermo de Aquitania cede unos terrenos en Borgoña al monje Bernon para fundar un monasterio. De esta forma comienza la andadura de una de las organizaciones más decisivas en la historia de Occidente: la Orden benedictina de Cluny. Algunas fuentes indican que El fundador y propietario de aquellos terrenos, correspondientes a una villa era Guillermo, Conde de Mâcon, que se hacía llamar Duque de Aquitania. 2


Desde este primer momento fundacional la Orden de Cluny alcanza una absoluta independencia respecto de cualquier poder laico o eclesiástico. Esta independencia temporal de la orden se debe a que el abad Bernon exigió el derecho de ser sólo tributario del Papado y responder de sus actos únicamente ante el Papa, lo que le permitió una gran cantidad de privilegios y de donaciones, saltándose la autoridad de señores laicos y obispos. Con tamaña libertad de acción, la abadía se involucró en decisiones de ámbito social, político, económico e incluso militar en los distintos reinos europeos. Algunos de sus principales abades fueron: Odón, Mayolo, Odilón y Pedro el Venerable, y fue al mismo tiempo la cuna de algunos notables sucesores de Pedro en esta época tales como Gregorio VII, Urbano II, Pascual II y Urbano V. 3

El otro factor que permitió el engrandecimiento de la Orden de Cluny fue el acierto de crear una estructura orgánica centralizadora, frente a la habitual dispersión y disgregación que los monasterios benedictinos habían tenido hasta entonces. Esto sólo fue posible gracias a la "inmunidad" internacional frente a reyes y nobles que la dependencia papal le había conferido.

Ahora bien, según los textos históricos, sabemos que el siglo XI fue el de máximo esplendor para la Orden, y en ello intervino la extrema longevidad y estabilidad de los mandatos de dos abades que abarcaron todo el siglo XI. Nos referimos al abad Odilón (994-1049) y a Hugo el Grande (1049-1109).

L'abbaye de Cluny, colgante del premio Gala Arts et Métiers
Photographie de Patrick GIRAUD
En este lapso de máximo desarrollo, la abadía de Cluny llegó a contar entre 400 y 700 monjes, y extendía su absoluto poder sobre 850 casas en Francia, 109 en Alemania, 52 en Italia, 43 en Gran Bretaña y 23 en la Península Ibérica, agrupando a más de 10.000 monjes, sin contar su innumerable personal subalterno.

Los principales aspectos organizativos, políticos y religiosos de los "monjes negros" se pueden resumir en los siguientes puntos:

• Vasallaje exclusivo a Roma y defensa de su primacía moral. Cluny se convierte así en propiedad de los Apóstoles Pedro y Pablo, no es un don al Papa. Se excluyen todos los derechos de la familia del fundador. Se renuncia incluso a los derechos de la iglesia privada.

• Predominio de una férrea estructura jerárquica piramidal entre prioratos, abadías subordinadas y abadías afiliadas. El monasterio deberá pagar una pequeña cantidad cada año a San Pedro y San Pablo, como reconocimiento de su propiedad, pasando a ser el vasallo de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo.

• Organización feudal interna y apoyo a la sociedad feudal de la época, manteniendo buenas relaciones con nobles y obispos (a pesar de su inmunidad frente a ellos). 

• Intensificación decisiva de la clericalización del monacato. Cluny multiplicó el número de sacerdotes entre sus miembros.

• Predominio en la vida monástica del rezo litúrgico y la celebración coral de la eucaristía, frente a los trabajos físicos que eran irrelevantes, y que eran realizados por personal subalterno.

• Conservación y difusión de la cultura gracias a labor de sus scriptoria donde se realizaban permanentemente copia de manuscritos.

La importancia de la Orden de Clunny fue capital, a la hora de cimentar algunos preceptos que luego serán parte de la organización política posterior, saber: Autonomía, tributación, clericalización, universalización de la cultura, bases todas que permitieron el advenimiento de una época de mayor expansión de la escritura y el comercio en la Europa de estos años. 

Las dos principales consecuencias son, entonces de doble carácter, a saber:

1) La orden adquiere plena libertad de toda ingerencia (laica y/o episcopal) que es conocida con el nombre de: "libertas romana".

2) El abad, que es representante de la Orden, adquiere por su fundación de la llamada "potestas et dominatio", como nuevo lugarteniente de S. Pedro.
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1.- Abogado, Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales. Doctorando en Filosofía por la Universidad de los Andes, Santiago de Chile. Miembro de la Sociedad Chilena de Filosofía Jurídica y Social, de la Asociación Chilena de Filosofía, y la Sociedad de Estudios Utilitarios (Londres). Ha sido Profesor de los cursos de Historia de la Cultura I y II en el Colegio Seminario Conciliar de La Serena. E-mail: arobledorodriguez@gmail.com. 

2.-  Bernigaud & Privat. (1950). A Cluny: congrès scientifique, fêtes et cérémonies liturgiques en l'honneur des saints abbés Odon et Odilon, 9-11 juillet 1949.Travaux du Congrès, art, histoire, liturgie, puliés par la Société des amis de Cluny...Dijon. Consultado en: https://digi.vatlib.it/stp/detail/10073522

3.-  Ver: http://ec.aciprensa.com/wiki/Congregaci%C3%B3n_de_Cluny