jueves, 11 de octubre de 2018

Los Herederos de los Juglares

Por: Fernando Maureira Budinich

Músicos de rabel y laúd
Juglares, «bateleur», en francés; «juggler», en inglés; y «gaukler». Son muchos los nombres por los que se les conoce, cada uno de ellos con características que los diferenciaban unos de otros, pero por éste nombre genérico se les conoce a farsantes, charlatanes, saltimbanquis, feriantes, acróbatas e incluso, barberos, dentistas y amaestradores de animales, se tiende a pensar que los juglares casi no tenían algún tipo de clasificación y sin herencia en la vida moderna, pero ellos son los generadores y propiciadores de gran parte de la riqueza cultural callejera, folclórica y popular, de músicos, magos, clown, humoristas y artes variadas que hoy tenemos.

¿Quiénes son estos herederos?, bueno así cómo en la edad media se clasifican con distintos nombres, hoy también encontramos algunos herederos directos e indirectos, como por ejemplo las conocidas Tunas y Estudiantinas (Sopistas), reconociéndolas fácilmente por sus atuendos negros renacentistas, herederas de las tradiciones de los Goliardos, quienes eran clérigos vagabundos y los estudiantes pobres pícaros que proliferaron en Europa con el auge de la vida urbana y el surgimiento de las universidades en el siglo XIII de España, Francia, Alemania, Italia e Inglaterra.

Bueno pero para poder identificar, a los actuales herederos de los Juglares, debemos reconocer algunas de sus clasificaciones y saber en qué consistía su actividad. Los juglares eran mayoritariamente hombres que cantaban, bailaban, recitaban, hacían juegos, actuación y cualquier acción de entretención al pueblo, reyes, nobles y clérigos, generándose una sinonimia entre Juglar, Pícaro, Trovador o Poeta, con la condición de que eran mayoritariamente errantes que viajaban de pueblo en pueblo, muchas veces por hospedaje, un plato de sopa, vino y en algunas ocasiones contratados por un rico señor.

Una clasificación la podemos realizar con el siguiente cuadro:

TIPO DE JUGLAR
DESCRIPCIÓN
Juglares líricos
Recitaban las obras líricas de los trovadores
Juglares épicos
Interpretaban cantares de gesta y otras composiciones narrativas
Remedadores
Imitaban
Goliardos
Eran clérigos vagabundos o estudiantes de vida pícara
Zaharrones
Utilizaban disfraces y gestos grotescos en sus espectáculos
Trasechadores
Eran prestidigitadores
Menestriles
Eran juglares-músicos que en lugar de andar errantes quedaban al servicio exclusivo de un señor
Cazurros
Recitaban de forma disparatada, sin seguir ninguna regla
Juglaresas y soldaderas
Eran mujeres de vida errante que se dedicaban al baile y al canto


El rescate que intelectuales y dramaturgos europeos y americanos del siglo XX hicieron del teatro popular, llevó a la recuperación de prácticas y recursos escénicos ancestrales, y la búsqueda de públicos marginales (y marginados) en entornos ajenos a los circuitos teatrales. Los nuevos juglares, auténticos reyes del teatro de calle, pusieron de nuevo en juego un teatro no literario, satírico-político muy a menudo, y siempre divertido y popular.(1)

El peculiar marco socio-político en buena parte de Iberoamérica generó, ya en pleno siglo XX, diversos modelos que podrían considerarse continuadores o reflejo de la juglaresca medieval europea y el folk-singer de América del Norte. Modernos trovadores (así conocidos en varios países del Nuevo Mundo) y troveros, con el título de payadores en el Cono Sur, pueden ser considerados, en diferentes niveles de compromiso y personalidad: Atahualpa Yupanqui, Victor Jara, Pablo Milanés, Jacinto Palacios o Jorge Cafrune, por citar tan sólo a los más conocidos en el plano internacional.(2) También pueden ser considerada dentro de la juglaría de instrumentos a la agrupación callejera chilena, integrada por un organillero y dos chinchineros o percusionistas bailarines. Esta tradicional tripleta es, por lo demás, extensión de la tradición organillera alemana, desaparecida ya en la primera mitad del siglo XX.(3)
Satya Maureira

Entonces, cada vez que vemos, esa cultura moderna o folcórica, llena de adornos musicales, acrobacias, magia, bailes, en la parada de semáforos, recorriendo las calles, ferias, es sólo parte de la herencia de Juglares pobres en riquezas mundanas, pero ricos en cultura propia de la adaptación de cada pueblo.







Conjunto Voces del Tiempo

Gens Goliae

Calenda Maia



1.- Patrice Pavis, "Diccionario del teatro", p. 266

2.- Portal pedagógico http://www.educarchile.cl/ech/pro/app/detalle?id=130516

3.- Agustín Ruiz Zamora, Ensayo “Organilleros de Chile: de la marginal idad al patrimonio.Apuntes para la historia social del oficio”

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